July 2010
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Perspectivas del estilo.
En Inco-Moda, como promotores de la moda independiente, constantemente nos encontramos con la pregunta de cómo es nuestro estilo, o el de otros; una palabra recurrente en cada revista de moda, pero que a nosotros aún nos cuesta trabajo expresarla sin cuestionarnos su pertinencia; pues poco a poco hemos aprendido que estilo no es algo que tengamos que adquirir comprando en Topshop, Zara o Cavalli, no es vestirse de “última colección”, y mucho menos, un talento que solo cierta gente posee y que les hace verse bien con cualquier cosa que lleven encima. Lejos está de esas ideas que la mayoría nos hacemos al respecto, toda vez que conlleva connotaciones más profundas que aquellas que se le han atribuido. Estilo es la forma de nuestra identidad, las variadas expresiones de nuestra imagen personal, esa que se forma a través del tiempo con nuestros pensamientos, emociones, sensaciones y posturas; la misma que rara vez guarda relación con lo que ven los otros e incluso, con lo que realmente somos.
Construir imagen.
La mayoría de las personas en cierto punto terminamos convertidos en esclavos de una imagen, apuntamos todos nuestros poderes a defender esa dudosa identidad, cuya función es representarnos ante el mundo y ante nuestras propias pupilas; sin embargo, esas posturas de autodefensa solo nos hacen menos sensibles ante las cosas que nuestra compleja existencia tiene para contarnos. Despertar esa sensibilidad requiere que encontremos formas de cuestionarnos los colores, el texto, las formas y experimentar, jugar a completar el rompecabezas de nuestra imagen, construida en su mayoría a partir de disfraces y falsas reproducciones, pero que a partir de la cual se despliegan todas nuestras rutinas diarias.
Cambiar apariencias.
Hace algunas semanas, realizamos junto con las chicas de La Peluquería (http://www.lapeluqueriabogota.com/) un proyecto con el que buscábamos explorar las percepciones de estilo de uno de nuestros seguidores, un ciudadano como todos, con sus gustos, individualidades e inseguridades, e invitarlo a arriesgarse a modificar su apariencia bajo nuestro encargo. Así, cuando publicamos la convocatoria, decidimos proponer un simple “Cambio de Estilo”, sin embargo, tácitamente la experiencia pretendía abarcar un objetivo más grande. Dos semanas después, Estefanía Zapata (“Tefi”), una adolecente en todo su esplendor, estaba sentada con nosotros recibiendo la noticia de que sería la protagonista en todo éste evento y la inundabamos en preguntas sobre sus gustos y disgustos. “No te escogimos porque te vistas mal, estés errada o no tengas estilo” - le aclaramos, ésto no es la tele, y no es nuestra intención decir qué se debe o no usar para verse como celebridad. La independencia se expresa en cada parte del cuerpo, por eso lo que pretendimos con Tefi fue afrontar un cambio y ayudarla a rescatar todas aquellas diferencias que construyen su verdadera personalidad. Estefanía, valientemente reemplazó parte de su apariencia, la cual ella misma reprochaba como muy común, por una completamente inesperada y diferente que le exige adoptar un nuevo comportamiento, e inevitablemente percibir un ‘yo’ alternativo, explorar una nueva actitud de sí misma. Es increíble ver cómo al cambiar la idea original de la imagen que nos representa se desorganiza la percepción y las expectativas, pero también nos abre la mente a otras posturas y manifestaciones que antes eran invisibles, y que revelan cuán cómoda y necesaria puede ser esa exteriorización de un mensaje que antes no teníamos la valentía de promulgar.
Tener Estilo.
Así pues, vestirse, peinarse, es hacer una escultura con uno mismo y darle color; es manifestar directa e indirectamente el estado de nuestros pensamientos, haciendo uso consciente de nuestras elecciones al frente del espejo y dándoles una finalidad, pues la ropa y el pelo ya no funcionan para cubrirnos, sino para publicar en las redes de la ciudad, nuestro status interior. De ésta manera, cuando finalmente estemos cómodos con las siluetas a través de las cuales nos estamos expresando, nacerá el estilo, y seremos un texto que se lee bien en cualquier lugar.